Lamentando las pérdidas de Dan Wheldon y Marco Simoncelli

Muchos dicen que el riesgo es lo que mueve al deporte motor. La combinación de velocidad, riesgo, adrenalina, la ilusión de ser el más rápido y pisar los límites impuestos por la física.

Se lo ha escuchado a Juan María Traverso quejarse de lo seguro que son los autos en el automovilismo nacional y lo cómodos que se sienten los pilotos estando más preocupados por alguna falla en el arranque que en volver con vida a sus casas después de una carrera. Incluso Niki Lauda siente que si no hay riesgo, no hay deporte.

Y de alguna manera, uno logra entender… cuando no pasa nada.

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