El futuro del Turismo Carretera: ¿y ahora, qué?

El automovilismo nacional vivió uno de los días más negros de su historia este pasado fin de semana. Mucho se ha hablado, desde varios lugares, sobre lo ocurrido. A veces comentarios desafortunados empapan de polémica un asunto grave, delicado, que debe servir al menos como para repensar y modificar ciertos criterios que hasta ahora se consideran correctos.

Sin buscar culpables, es preferible revisar la situación, pensar, y actuar en consecuencia. Tanto la dirigencia y los pilotos, como los hinchas, deben reflexionar en lo sucedido. El TC lo necesita, un caso como el de Guido Falaschi no debe suceder nunca más.

El circuito: ¿estaba apto Balcarce como para correr?

Visto lo sucedido, no, no lo estaba. Pero si no hubiera pasado nada, ¿alguien se habría dado cuenta?. Este año en por lo menos dos circuitos se levantó la polémica debido a las pésimas condiciones, incluso en trazados que habían sido renovados recientemente.

Es una constante en el automovilismo nacional que las banquinas sean de tierra, que cualquier piloto que se exija un poco de más levante una polvareda peligrosa, que las vías de escape no sean las adecuadas, que en vez de leca se utilice tierra arada y que al final exista un talud de tierra para frenar definitivamente a los vehiculos despistados.

Todo lo que se critica de Balcarce, bien podría decirse del 80% de los autódromos del país, con la excepción de Potrero de los Funes, que es un circuito grado 2 de la FIA… y que el TC no visita.

También se habó acerca de las vías de escape de tierra, pero si son de asfalto, ¿que diferencia hace?. Como se vio dos domingos atrás, en Potrero, los pilotos utilizan los pianos, sobrepianos y vías de escape para mejorar sus tiempos. En San Luis, durante la carrera del TC de este año, el pelotón se encolumnaba del otro lado del piano en el ingreso a la recta principal, sólo para retomar el circuito en la entrada a los boxes. Así, no hay solución que alcance.

Caso Agustín Canapino: otro accidente evitable

El mismo viernes se vivió una situación complicada: Agustín Canapino se accidentaba a casi 250 km/h por una falla en los frenos. Nada detuvo el auto hasta que, luego de pasar por encima del talúd, fue a parar a una calle de acceso al público. El arrecifeño la sacó barata.

Viendo el accidente, se nota a simple vista que es lo qué no funcionó como es debido. La vía de escape forma un ángulo con respecto a la pista, lo que ocasionó que el Chevrolet campeón tome vuelo y evitó a la tierra arada. Sin haber disminuido la velocidad el talúd no sirvió de nada, y Canapino le paso por encima.

Este tipo de incidente no es desconocido en el TC. En Posadas en 2006, luego de la extensión del trazado, se vivió una situación parecida aunque a menor velocidad. La vía de escape de la horquilla, luego de la recta opuesta, también forma un ángulo respecto del asfalto. Durante la competencia final, un auto de mitad de pelotón se catapultó por encima de la tierra arada y fue a parar al talúd, casi sin desacelerar.

Mucho se discutió entonces sobre el estado de las vías de escape, y evidentemente, nada se hizo en consecuencia.

La ACTC: yendo al limite

Cuesta comprender muchos aspectos de la dirigencia del TC. Y uno de los puntos que menos se entiende es el hecho de que la carrera, en el momento del accidente, no debería haberse estado corriendo.

Simplemente, porque hacia minutos que Moriatis había colgado su Ford sobre las gomas de contención en la chicana de la recta principal. ¿Qué esperaba la ACTC para enviar al auto de seguridad a la pista?.

Considerando que cuando Campanera detuvo su Chevrolet en el mismo lugar (y probablemente en una posición mucho menos comprometida) se dispuso el Pace Car casi inmediatamente, no resulta difícil pensar que la ACTC estaba esperando hasta el último momento para neutralizar la competencia: el duelo Giallomardo-Falaschi era demasiado interesante como para arruinarlo terminando la competencia con el auto de seguridad.

Vivir presionados por los derechos televisivos, junto con los sufrimientos recientes de carreras aburridas y la competencia plagada de extensas neutralizaciones, evidentemente es “demasiado” para las autoridades.

Los pilotos: ¿levantan?, ¿todos son aptos para correr?

Son los que sufren las malas decisiones tomadas y también, paradójicamente, los que no se comprometen como deberían. La seguridad de los pilotos debe ser motivo de discusión durante cada fin de semana, se deben asociar para mejorar y se deben cuidar ellos mismos.

Viendo el accidente, se nota como pocos levantan como es debido. Pero no son completamente culpables: la ACTC  sienta un precedente al no neutralizar las carreras cuando se debe, al no penalizar a aquellos que no levantan y ponen en riesgo la seguridad propia y de sus colegas, al aceptar que muchos pilotos no aptos compitan.

No es propio de la ACTC solamente, pero en una categoría con 20 autos en un segundo en la mayoría de las clasificaciones, resulta fundamental que los pilotos actúen correctamente ante situaciones de riesgo.

La aptitud de los pilotos debe ser la adecuada; no puede ser posible que haya pilotos que hace años compiten y cometen los mismos errores de siempre. Esto no es para cualquiera, son autos de más de 300 caballos de fuerza, en pelotones de hasta 40 vehiculos, en circuitos de por si peligrosos.

El formato de las categorías escuela también es culpable. Entre el TC, el TC Pista, el TC Mouras y el TC Pista Mouras hay poca diferencia; incluso utilizan los mismos chasis para competir en las diferentes categorías. El último salto a la máxima no ofrece un nuevo desafío y no impone el respeto que debería: los pilotos hace temporadas que corren sobre los mismos autos y circuitos.

Caso Leonel Larrauri

No fue el culpable de la fatalidad, pero sí el que inició una carambola que no debió ocurrir.

El piloto de Dodge sufrió un trompo a dos vueltas del final en el sector de la chicana. Estaba en el ultimo puesto y tenia una falla en el motor (aparentemente estaba en 5 cilindros). El pelotón puntero rápidamente lo alcanzó, y los banderilleros le mostraron la bandera azul para que ceda su posición. Pero Larrauri, exigido, entró pasado debajo del puente y se despistó a la salida.

Cuesta comprender por qué Larrauri eligió seguir acelerando y dejar pasar a los punteros en un lugar tan comprometido como la salida del túnel; una curva y contra curva ciega, empeorada por el cemento arrojado sobre la pista luego de la rotura del motor de Gaston Mazzacane.

Los hinchas también deben reflexionar

Hace un par de semanas, cantidades de personas se acercaban a los autos para saludar a sus ídolos, mientras se ordenaba la grilla para largar la final en La Plata. Hoy, vemos durante las tareas de rescate luego del accidente a decenas de curiosos alrededor del Ford verde de Guido Falaschi.

Muchos se quedaron del lado de adentro del alambrado

No hay que esperar a que la dirigencia actúe, el público debe cambiar sus actitudes. Las invasiones de pista son extremadamente peligrosas, y nunca pasó nada porque hay un Dios aparte. La gente se acerca con chicos mientras aún hay autos yendo a velocidad de carrera. No nos olvidemos de como terminó Paraná en el 2004.

No puede ser posible que mientras el doctor Balinotti trabajaba contrarreloj sobre Falaschi, hubiera espectadores a metros de la ambulancia. En casos tan extremos como ese, sólo el personal medico debe estar presente.

No hay que elevar el riesgo de una fatalidad con espectadores invadiendo las pistas y metiéndose donde no es debido.

Reacciones desafortunadas

Inmediatamente luego de la triste noticia, personajes como Gabriel Furlán, Juan Maria Traverso y Marcos Di Palma criticaron duramente a las autoridades, al circuito y a los pilotos. No hay que pasar por alto que los tres tuvieron grandes enfrentamientos con la dirigencia, y que pueden aprovechar la situación para beneficio propio.

Del otro lado, se lo escucha a Oscar Aventin decir que el TC volverá a Balcarce, y que los tres nombres antes mencionados pueden “ir a buscarlo si tienen huevos“. El doctor Balinotti, por su parte, aclaraba a medios televisivos que “el Juan Manuel Fangio es tan seguro para el TC como Mónaco para la Fórmula 1“.

El respeto que se merece Guido Falaschi no debe ser ahogado en polémicas de este tipo. Declaraciones cruzadas de alto calibre deben ser evitadas, porque sino no se llega a ninguna parte.

Es tan apresurado acusar y opinar apenas ocurrido el accidente como dar las declaraciones de Aventin y Balinotti. Todas las opiniones son bienvenidas, pero si no hacen mas que levantar polémicas, no sirven de nada. Y en el caso de Aventin, un dirigente no puede expresarse de esa manera, y menos en este momento.

Es demasiado pronto y la herida esta aún muy abierta.

Consecuencias: se enciende la alarma en el TC2000

Ojala la desaparición física de Falaschi sirva para cambiar el pensamiento de todos los involucrados en el automovilismo nacional, de igual manera que la muerte de Ayrton Senna influyo para que la Formula 1 reaccione definitivamente o como el NASCAR elevó sus estándares de seguridad luego del fatal accidente de Dale Earnhardt en Daytona.

Todas las decisiones ya tomadas deberán reconsiderarse y un caso particular es la introducción de los motores V8 de 400 hp en el TC2000.

Está claro que casi ningún autódromo esta en condiciones, tampoco la totalidad de los pilotos. El ACA deberá actuar con mucho cuidado, en especial si aún pretende correr en callejeros como el de Capital Federal.

Habrá que ser más rígidos en cuanto a la actitud de los pilotos en la pista, y suspender carreras si las condiciones no están dadas, a diferencia de lo ocurrido en Mendoza este año o en Junín en el TC.

Lo mismo para la ACTC. El viernes se confirmó una fecha para competir en un callejero en Mar del Plata. Dadas las condiciones, sería apropiado revisar la situación y evitar un evento de ese tipo. El TC, hoy por hoy, no puede competir en un callejero.

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2 pensamientos en “El futuro del Turismo Carretera: ¿y ahora, qué?

  1. muy buen comentario… es importante destacar que el avance de la tecnología debe ir acompañado de la seguridad.. hoy no es lo mismo la tierra arada para los años 70, como la cama de leca… si se podria correr con los V8.pero deben ser para pilotos probados y en circuitos aprobados…..

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