Lamentando las pérdidas de Dan Wheldon y Marco Simoncelli

Muchos dicen que el riesgo es lo que mueve al deporte motor. La combinación de velocidad, riesgo, adrenalina, la ilusión de ser el más rápido y pisar los límites impuestos por la física.

Se lo ha escuchado a Juan María Traverso quejarse de lo seguro que son los autos en el automovilismo nacional y lo cómodos que se sienten los pilotos estando más preocupados por alguna falla en el arranque que en volver con vida a sus casas después de una carrera. Incluso Niki Lauda siente que si no hay riesgo, no hay deporte.

Y de alguna manera, uno logra entender… cuando no pasa nada.

Un golpe como el de Las Vegas el domingo pasado sirve para entender que cualquier esfuerzo que se haga en pos de la seguridad es válido y que este deporte que amamos nunca será seguro. Los pilotos lo saben, y se enfrentan a ese riesgo, porque para ellos el premio, es decir, la felicidad y la pasión de manejar un auto lo mas rápido posible vale su peso en oro.

Pero después de otro accidente fatal 7 dias más tarde, muchos seguro se preguntan: ¿no será demasiado?.

Marco Simoncelli, en su mejor carrera en MotoGP la semana pasada

 

Quizás en otro momento será mas apropiado hablar de las razones por las cuales hoy tenemos que lamentar dos pérdidas tan dolorosas como estas. Lo que es importante ahora es pensar en lo ocurrido y actuar en consecuencia, primeramente tomando como ejemplo a la Fórmula 1.

17 años pasaron desde 1994, luego de la muerte de Ayrton Senna, y no se ha registrado ninguna fatalidad desde entonces. En materia seguridad, el entonces presidente de la FIA Max Mosley tomo riendas en el asunto, retocando circuitos, modificando reglamentos, extremando “crash-tests” para lograr su cometido: no vivir otro fin de semana negro como el de Imola de aquél año.

El Indycar debe tomar el mismo camino. No sólo los circuitos son peligrosos, los autos también. Permitir 34 autos correr pegados uno al otro en un ovalo tan pequeño como Las Vegas fue, es y será una locura absoluta. Pero aún en los óvalos mas grandes, las características técnicas de los autos y circuitos dejan mucho que desear. Como se dijo durante la semana, hoy por hoy la Indycar esta 20 años atrasada. Quizás el nuevo auto a estrenar en el 2012 (que Dan Wheldon ayudó a desarrollar – triste ironía) ayude, pero no será suficiente.

En cuanto al mundial de motociclismo, en los últimos 22 años se registraron 5 muertes. La última había sido el año pasado en San Marino, cuando en un accidente muy similar al de hoy, Shoya Tomizawa perdió la vida durante la carrera de Moto2. Pese a todo, resulta un número increíble considerando los riesgos que los “riders” enfrentan en cada Grand Prix.

Mucho se ha hecho en el motociclismo. Basta con mirar los mamelucos que utilizan Valentino Rossi y compañía. Kevlar sobre el tórax, refuerzos de acero en rodillas y codos, joroba para proteger a la columna vertebral. Pero tampoco es suficiente, los pilotos se vienen lastimando demasiado seguido últimamente.

Al menos, todo servirá para reflexionar, y actuar en consecuencia. Es tiempo de dar el próximo paso.

RIP
Dan Wheldon (1978-2011)
Marco Simoncelli (1987-2011) 

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